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BLUES, PARTNER DANCING Y OTROS MENESTERES….
Para mí, empezar a bailar fue y es una gran puerta de acceso a mi espíritu, a mi conciencia, a mi erotismo, a mi piel, a mi energía vital….
Me he dado cuenta que en el baile solo y, quizás más, en el baile en pareja aparece el placer, la desconfianza, , el equilibrio, la conexión, la risa, la incomodidad, la seducción, las ganas de decir mucho, las ganas de escuchar, el contacto, la frustración, el miedo, la alegría, la confianza…
Todo eso es sexualidad.
Pura vida!

Después de 10 años, de bailar cada día, me he dado cuenta que hay mucho más en esto de moverse al ritmo de la música, a ritmo de tus emociones, a tu ritmo, a ritmo del otro…

Se me ocurre hablaros de la apreciación sensorial que todos tenemos y que, según Alexander, es errónea.
Frederik Matthias Alexander, creador de la técnica Alexander de la que soy muy fan, realizó un gran trabajo en difundir este concepto. “Apreciación sensorial errónea” Apreciación sensorial en relación con el desarrollo evolutivo del ser humano.

Lo intento explicar con mis palabras y experiencia:
Para muchos hombres y mujeres de este tiempo y sociedad, parece ser que se nos ha llevado a separar el cuerpo de la mente. Ya no necesitamos la unicidad psicofisica para realizar tareas, es decir, o necesitamos la mente o necesitamos el cuerpo.
Quiero decir que parece que hay dos polos:
La una seria “emborracharnos de movimiento” salir a correr, futbol, zumba, bailar mecánicamente… es decir “hacer deporte sin pensar, moverte para desconectar”, ¿te suena?.
La otra seria ser más “intelectuales” ser sedentarios fisicamente, practicar mucho más la lectura, el ordenador…
Aquí es donde aparece nuestra percepción sensorial errónea, todo esta yendo demasiado rápido para que podamos adaptar nuestros hábitos de una manera que mente y cuerpo evolucionen unidos.
Nuestras sensaciones no son verdaderas ya que nuestra manera de percibir es errónea.
Nuestros sentidos estan ofuscados.
Me encanta esta reflexión!

En mi experiencia, la danza me hace sentir esa unicidad psicofísica. Me hace mover mi cuerpo mental, físico, emocional y espiritual.
Los patrones rítmicos, las formas, la técnica, los pasos… me hacen estar presente, habitar mi cuerpo, estar en el aquí y ahora, siendo una unidad, mente, cuerpo, espíritu e intuición….
Con mi creatividad.
Muchas veces en el baile en pareja sucede esta unicidad con el otro.
¿No es eso sexualidad sana y consciente?
De hecho, al final solo se trata de escuchar, de ser seres saludables, felices, empáticos y equilibrados.

Bailad malditos!